martes, 26 de febrero de 2013

¿Dentro o fuera de la Unión Monetaria? (i)

Ante la importancia alcanzada por la crisis de deuda soberana en la Eurozona, cabe preguntarse si, para un país en particular, es mejor estar fuera o dentro de una Unión monetaria (Eurozona) y si la gobernanza europea está siendo o no apropiada para afrontar esta situación.
Según Paul De Grauwe (“La gobernanza de una frágil Eurozona”. Marzo 2011), las medidas implementadas desde la Eurozona para superar la crisis, no sólo resultan insuficientes, sino que, en ocasiones, también son contradictorias con los objetivos perseguidos.
El desenfoque del diagnóstico conduce a adoptar medidas no óptimas para su resolución, por ello es preciso refinar al primero. La secuencia lógica sería elaborar y consensuar un diagnóstico compartido y, seguidamente, desplegar la gobernanza apropiada. De hecho, la actual gobernanza europea, basada en un diagnóstico erróneo, no resuelve algunos de los problemas planteados,... luego resulta ineficaz.
Para ilustrar esta idea cabe preguntarse sobre cómo es posible que, siendo el nivel de deuda soberana y de déficit de UK sensiblemente menos favorable que el español, los mercados financieros penalicen a España y no a los ingleses, atribuyendo un riesgo de incumplimiento mayor a los bonos del gobierno español que a los de UK.
La respuesta viene dada en que mientras UK no forma parte de la unión monetaria, la segunda sí. Es decir que los mercados valoran positivamente a la deuda soberana denominada en  su propia moneda (caso inglés) y penalizan las emisiones de deuda soberana en una moneda cuyo control resida en otro lugar. En este segundo caso, los mercados financieros pueden forzar al incumplimiento de los compromisos de deuda emitida en una divisa sin control por el país emisor, al pertenecer a la Eurozona. Lo contrario ocurre si el emisor controla su moneda, como es el caso de UK.
Ante el temor de los inversores sobre el incumplimiento de los compromisos de deuda soberana por un país emisor, éstos venden los bonos del Gobierno que posean, obtienen a cambio liquidez (sea en libras o en €) y los tipos de interés suben (para poder colocar nueva deuda; de lo contrario nadie la compraría). Hasta aquí las similitudes.
Las diferencias provienen de:
a) Para UK, los inversores, ahora con libras, las venden en el mercado de divisas, lo que rebajaría su cotización y acabarían invirtiéndose en activos ingleses, sin reducción ni   problemas de liquidez, porque el Banco de Inglaterra mantiene el control de la misma.

b) Para España, los € disponibles, podrían invertirse en deuda de otros países (Alemania), salen del mercado español, se reduce la liquidez y ello dificulta al gobierno la financiación de la deuda a precio razonable, sin poder forzar al BdE a comprarla. Se genera así una CRISIS DE LIQUIDEZ, que fuerza el incumplimiento de los compromisos de deuda española.

Vemos en suma, que dentro de la unión monetaria el poder de los mercados puede hundir a un gobierno.

Adicionalmente se observan diferencias en inflación y crecimiento. Según afirma De Grauwe, el excedente primario necesario en el presupuesto para estabilizar la deuda a nivel de 2011 es mucho mayor en el caso español (2,3% del PIB) que en el británico (-1,21% del PIB), donde no haría falta generar excedente, de ahí se infiere la sensibilidad de los países pertenecientes a una Unión Monetaria en relación a los movimientos de liquidez.

La espiral negativa se inicia con la falta de confianza de los inversores; ello provoca la salida de dinero y una crisis de liquidez; para atajarla, suben los tipos de interés, lo que agrava la carga de la deuda, derivando en una crisis de solvencia; como consecuencia de ella se acentúa la salida de dinero,  acentuando el problema de liquidez, lo que deriva en una nueva subida de tipos de interés, acrecentando de este modo el riesgo de solvencia

Con este mecanismo, un país de la Unión Monetaria se vuelve insolvente porque los inversores temen a la insolvencia (expectativas) a modo de profecía (expectativas) autocumplida, mientras que fuera de la Unión Monetaria, la moneda se deprecia y el sistema de reequilibra.

La Unión monetaria perjudica a la competitividad

Por otro lado, la imposibilidad de devaluar incide también en la competitividad económica.

La secuencia es como sigue:

La imposibilidad de devaluar la moneda, obliga a una Devaluación interna (reducción de salarios y precios respecto a competidores) vía Déficits presupuestarios (por acción de los estabilizadores automáticos); ello produce una pérdida de confianza de inversores, generando una Crisis de Liquidez (a través de las restricciones de liquidez ya descritas), que deriva en una Crisis de solvencia y, tras una fuerte subida de tipos de interés, una crisis de Deuda Soberana, que exige mayor austeridad presupuestaria y genera mayor Recesión.

 ... Sigue en ii Una gobernanza europea que apoye la estabilidad

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