sábado, 16 de noviembre de 2013

Una década de Deuda

Ante el volumen de deuda alcanzado por los países más vulnerables, la profesora Reinhart defiende la conveniencia de restructuración de la deuda, en base a acuerdos políticos e insterinstitucionales. Se trata de un proceso difícil y doloroso, pero inevitable, ante la incapacidad de los deudores satisfacer sus obligaciones, en un marco controlado y estable, con dosis precisas de inflación.

En su conferencia titulada “A decade of Debt”, (Bilbao, 15/11/2013. Facultad CCEE de Sarriko) profesora Reinhart distingue entre la situación de las economías avanzadas por un lado y las emergentes por otro. Las primeras presentan niveles muy elevados de deuda pública y sobretodo privada (este sería el caso de España); en un proceso de reducción del nivel de endeudamiento, con bajas tasas de crecimiento económico y elevados desajustes en el mercado de trabajo, que desembocan el altas tasas de paro.

Los países emergentes por su parte, reciben grandes flujos de capital atraídos por su fuerte crecimiento económico. La evolución reciente sin embargo, da señales de cierto recalentamiento, perceptibles a través de presiones inflacionistas, formación de burbujas y riesgos de crisis.

Tras definir a la Represión Financiera, como aquella situación en la que el "sistema" propicia la financiación de la deuda pública mediante medios cautivos (por ejemplo bancos o fondos de pensiones que invierten en deuda pública. En España, los fondos de pensiones pasan de tener el 50% de sus activos en Deuda pública al 97%. De esta mayor concentración de riesgo, debida a exigencias del marco legal y falta de alternativas de inversión, podrían derivarse posibles perjuicios a los pensionistas

La Represión Financiera se plasma en tipos de interés reducidos para aliviar la carga de la deuda (leves oscilaciones de tipos de interés implican costes importantes en el sostenimiento de la misma) y con marcos regulatorios estrictos que desalienta los movimientos de capital, reforzando el vínculo banca-deuda soberana.


El proceso de desglobalización desde la crisis

La evolución histórica muestra cómo en momentos de globalización y laxitud aumenta el número de quiebras bancarias, mientras que en el periodo de Represión Financiera, las quiebras bancarias se reducen de forma muy importante. En efecto, en las tres décadas de represión financiera (entre 1940-1970 aprox.) apenas hubo problemas con las entidades financieras, caracterizándose por estabilidad y cierta tranquilidad, todo lo contrario a lo sucedido antes y después de ese periodo, donde se produjeron numerosas quiebras bancarias.

Tras las crisis, las recuperaciones por regla general son muy lentas y  frágiles. Se estima que con un crecimiento del PIB del 3,1%, la incidencia de la crisis rondaría en torno a un punto, rebajando al crecimiento al 2,1%. Además es frecuente observar el fenómeno de "double dip" (recaída al poco de iniciarse una incipiente recuperación; se trata del crecimiento en W) en la mitad de los casos de crisis estudiados.

Asimismo el desempleo post-crisis alcanza un nivel sensiblemente superior al registrado en la década precedente a la crisis. Así, el aumento medio del desempleo para las cinco economías avanzadas se estima en torno a 5 puntos.

Por otro lado, a diferencia de lo sucedido en las economías emergentes, el endeudamiento en las economías avanzadas sube de forma muy importante en el periodo pre-crisis (antes de 2008), haciendo que la deuda externa total (pública y privada) crezca de forma muy acusada para caer de forma lenta y paulatina tras la crisis. 

¿Cómo puede reducirse  el nivel de endeudamiento?

Ninguna de las formas de reducción del endeudamiento es fácil, al contrario, todas implican costes, esfuerzos a realizar por los agentes en mayor o menor medida.

El desapalancamiento se puede producir:
 
i) a través de un mayor crecimiento económico, capaz de hacer frente a las exigencias de la situación
ii) mediante ajustes fiscales, impuestos vía políticas restrictivas
iii) a través de una reestructuración de la deuda
iv) una repentina explosión de la inflación
v) a través de una dosis de Represión Financiera combinada con una inflación controlada.

El que se produzca la primera de las reducciones de deuda es poco probable y el resto son muy costosas. A través de la historia ha habido reducciones de deuda a través de  reestructuraciones explícitas (vía iii). Cabe citar la reestructuración de la deuda llevada de 1934 en Inglaterra y Francia, recortando su nivel de deuda al equivalente del 22% y 24% de su PIB respectivamente.

¿Hacia una era de Represión Financiera?

A la vista de lo  expuesto, la cuestión es en qué medida la acentuación de la Represión Financiera sería conveniente en estos momentos.

Los aspectos positivos, a la luz de la historia económica, se relacionan con el mantenimiento de reducidos tipos de interés (USA y zona €), para aliviar la carga de la deuda y transitar hacia niveles más sostenibles y compatibles con mayores tasas de actividad. Los ejemplos de 2010 de Francia, Irlanda, Japón, Portugal muestran cómo se materializa la Represión Financiera. En las mismas fechas, en España se impone un tipo máximo de remuneración de los depósitos, obligando a quienes lo superen a doblar su contribución al FGD. En la misma línea, la Reserva Federal americana (octubre 2013) propone nuevas reglas de liquidez para los bancos, obligándoles a adquirir activos líquidos (deuda pública) en el mercado.


En los mercados emergentes por su parte, la Represión Financiera se traduce en mayores requerimientos de reservas y medidas prudenciales impuestas, llegando hasta el control de los movimientos de capital.