Ante el volumen de deuda alcanzado por los
países más vulnerables, la profesora Reinhart defiende la conveniencia de
restructuración de la deuda, en base a acuerdos políticos e
insterinstitucionales. Se trata de un proceso difícil y doloroso, pero inevitable,
ante la incapacidad de los deudores satisfacer sus obligaciones, en un marco
controlado y estable, con dosis precisas de inflación.
En su conferencia titulada “A decade of Debt”, (Bilbao, 15/11/2013. Facultad CCEE de
Sarriko) profesora Reinhart
distingue entre la situación de las economías
avanzadas por un lado y las emergentes
por otro. Las primeras presentan niveles muy elevados de deuda pública y
sobretodo privada (este sería el caso de España); en un proceso de reducción del nivel de endeudamiento, con bajas tasas de
crecimiento económico y elevados desajustes en el mercado de trabajo, que
desembocan el altas tasas de paro.
Los países
emergentes por su parte, reciben grandes flujos de capital atraídos por su fuerte
crecimiento económico. La evolución reciente sin embargo, da señales de cierto
recalentamiento, perceptibles a través de presiones inflacionistas, formación
de burbujas y riesgos de crisis.
Tras definir a la Represión Financiera, como aquella situación en la que el
"sistema" propicia la financiación de la deuda pública mediante
medios cautivos (por ejemplo bancos o fondos de pensiones que invierten en
deuda pública. En España, los fondos de pensiones pasan de tener el 50% de sus
activos en Deuda pública al 97%. De esta mayor concentración de riesgo, debida a
exigencias del marco legal y falta de alternativas de inversión, podrían
derivarse posibles perjuicios a los pensionistas
La Represión Financiera se plasma en tipos
de interés reducidos para aliviar la carga de la deuda (leves oscilaciones de
tipos de interés implican costes importantes en el sostenimiento de la misma) y
con marcos regulatorios estrictos que desalienta los movimientos de capital,
reforzando el vínculo banca-deuda soberana.
El proceso de
desglobalización desde la crisis
La evolución histórica muestra cómo en
momentos de globalización y laxitud aumenta el número de quiebras bancarias,
mientras que en el periodo de Represión Financiera, las quiebras bancarias se
reducen de forma muy importante. En efecto, en las tres décadas de represión
financiera (entre 1940-1970 aprox.) apenas hubo problemas con las entidades
financieras, caracterizándose por estabilidad y cierta tranquilidad, todo lo
contrario a lo sucedido antes y después de ese periodo, donde se produjeron
numerosas quiebras bancarias.
Tras las crisis, las recuperaciones por
regla general son muy lentas y frágiles. Se estima que con un crecimiento
del PIB del 3,1%, la incidencia de la crisis rondaría en torno a un punto, rebajando
al crecimiento al 2,1%. Además es frecuente observar el fenómeno de
"double dip" (recaída al poco de iniciarse una incipiente
recuperación; se trata del crecimiento en W) en la mitad de los casos de crisis
estudiados.
Asimismo el desempleo post-crisis alcanza
un nivel sensiblemente superior al registrado en la década precedente a la crisis.
Así, el aumento medio del desempleo para las cinco economías avanzadas se
estima en torno a 5 puntos.
Por otro lado, a diferencia de lo sucedido
en las economías emergentes, el endeudamiento en las economías avanzadas sube
de forma muy importante en el periodo pre-crisis (antes de 2008), haciendo que
la deuda externa total (pública y privada) crezca de forma muy acusada para
caer de forma lenta y paulatina tras la crisis.
¿Cómo puede
reducirse el nivel de endeudamiento?
Ninguna de las formas de reducción del
endeudamiento es fácil, al contrario, todas implican costes, esfuerzos a
realizar por los agentes en mayor o menor medida.
El desapalancamiento se puede producir:
i) a través de un mayor crecimiento económico, capaz de hacer frente a las exigencias
de la situación
ii) mediante ajustes fiscales, impuestos
vía políticas restrictivas
iii) a través de una reestructuración de la deuda
iv) una repentina explosión de la inflación
v) a través de una dosis de Represión
Financiera combinada con una inflación controlada.
El que se produzca la primera de las reducciones
de deuda es poco probable y el resto son muy costosas. A través de la historia
ha habido reducciones de deuda a través de
reestructuraciones explícitas (vía iii). Cabe citar la reestructuración
de la deuda llevada de 1934 en Inglaterra y Francia, recortando su nivel de
deuda al equivalente del 22% y 24% de su PIB respectivamente.
¿Hacia una era
de Represión Financiera?
A la vista de lo expuesto, la
cuestión es en qué medida la acentuación de la Represión Financiera sería
conveniente en estos momentos.
Los aspectos positivos, a la luz de la
historia económica, se relacionan con el mantenimiento de reducidos tipos de
interés (USA y zona €), para aliviar la carga de la deuda y transitar hacia
niveles más sostenibles y compatibles con mayores tasas de actividad. Los
ejemplos de 2010 de Francia, Irlanda, Japón, Portugal muestran cómo se
materializa la Represión Financiera. En las mismas fechas, en España se
impone un tipo máximo de remuneración de los depósitos, obligando a quienes lo
superen a doblar su contribución al FGD. En la misma línea, la Reserva Federal
americana (octubre 2013) propone nuevas reglas de liquidez para los bancos,
obligándoles a adquirir activos líquidos (deuda pública) en el mercado.
En los mercados emergentes por su parte,
la Represión Financiera se traduce en mayores requerimientos de reservas y
medidas prudenciales impuestas, llegando hasta el control de los movimientos de
capital.






